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Laura Leal

Laura Leal y su poética escultórica

Por Luis Carlos Emerich

 

Entre la gran diversidad de materiales que ha utilizado Laura Leal en su obra escultórica, el cristal de roca es el único que posee una antiquísima carga simbólica propia. Aunque se le han atribuido poderes mágicos, psíquicos y curativos, e incluso el de atraer favores del mundo espiritual y hasta el de ser una “piedra viva”, su única virtud comprobable es la de regular impulsos eléctricos. Pero es más seguro es que Laura Leal haya elegido el cristal de roca azul –más allá de su propia belleza‒ para proyectar a nuevos planos de significación el tema unificador de toda su obra, es decir, la materialización metafórica de una gama de estados anímicos de tan distinta naturaleza como los sugeridos por las conformaciones originales de sus materiales, elegidas por su potencial para sugerir estructuras síquicas sin necesidad de figurarlas, y sobre todo, para utilizar como elementos escultóricos los reflejos y refracciones de la luz sobre cuerpos finamente esculpidos y pulidos. De allí que las múltiples tonalidades e intensidades cromáticas generadas por la luz sobre la superficie y a través del alma del material, sean las que infundan una especie de latencia interna a formas volumétricas que serían totalmente abstractas sin ese aliento luminoso. A diferencia del uso de la luz artificial para revelar formas generadas por materiales translúcidos e irregulares, como en sus esculturas hechas con bolsas y botes de plástico, el flujo de la luz sobre y a través de distintas densidades y volúmenes de un medio cristalino, crea la ilusión de que un material tan duro como frágil se ha tornado maleable y sensible al tacto.

                  Esta virtual maleabilidad es producto de un trabajo manual tan arduo, riesgoso y dilatado que bien pudiera constituir por sí mismo una propuesta conceptual, pero es claro que su objetivo es infundirle al cristal de roca la ilusión de poseer consistencia orgánica y a la matización de su intenso color azul, la de generar luz propia, ambas extrapolables a la condición humana. Esto bastaría para asegurar que esa es la calidad y la profundidad de lo que Laura Leal ha dado de sí misma a su trabajo escultórico. Esto es más evidente cuando sus obras esculpidas se confrontan, como en esta ocasión, con esculturas realizadas mediante el proceso contrario, es decir, mediante acopio, combinación y aglutinación de materiales industriales encontrados que requieren de la luz artificial para pronunciar la dinámica compositiva de sus elementos, que es su razón de ser.   

                  Sin embargo, quizás el mayor contraste sea el que hace que sus esculturas de cristal de roca se perciban como metáforas, pues su virtud de convertir un material en un continente emocional, como lo ha hecho en toda su obra, se ha manifestado con tan distintos propósitos a lo largo de su carrera que en su conjunto constituyen ya todo un sistema de introspección poética-objetual en constante expansión y diversificación, al cual ‒sobre todo por contraste con la impersonalidad del arte contemporáneo— se les da por añadidura la sensación de calidez humana, a veces dramática, a veces sensual, pero siempre provocativa y, en el fondo, tal vez no tan indiferente ante la magia que se le sigue atribuyendo hasta hoy al material.  

 

 

Dualidad y equilibrio.

por Dra. Lily Kassner

Por su múltlipe uy variada producción, la utilización de materiales que abundan en la region de su domicilio, algunos de los cuales son inéditos en el oficio escultórico y, sobre todo por la perfección formal de su factura, Laura Leal ocupa un lugar preponderante en el arte tridimensional de nuestros dias en México.

Hay que hacer notar en su labor, aparte de las brillantes cualidades estéticas que le son inherentes, las cuales se insertan en un abstraccionismo orgánico de original concepción, la búsqueda de maderas, raices, troncos y ramas casi siempre de barroca conformación, especie de objet trouvé, que sustenta la creación de piezas a las que añade e integra, con notable tinoescorzos que parecerían continuar o concluir la traza de origen, realizando asi estimables expresiones artísticas, en las cuales ofrece un difícil y ambiguo equilibrio entre la levedad vegetal y la pesadez mineral.

Es necesario destacar otro rasgo original de la artista regiomontana que, a la manera de Constantin Brancusi, también realiza el sólido o la base en que expone sus esculturas, integrando de esta forma una sola creación con ambas tallas directas, las que asi reunidas parecerian llevar a cabo un armonioso diálogo de materias primas que acentúa se afinidad o enfatiza su contraste.